Favela-Bairro
¿Un programa sostenible?

 

Trabajo de Investigación Módulo 7
Máster Oficial en Ciudades y Arquitectura Sostenibles
Universidad de Sevilla – España

 
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La ciudad, escenario de la ciudadanía y de las relaciones sociales es históricamente local de concentración del poder, donde son controlados los flujos económicos, sociales y políticos, constituyendo un centro de acumulación de riqueza y conocimiento.  La vida en viene cambiando a pasos largos, principalmente desde la Revolución Industrial: nuevas producciones científicas y técnicas han modificado nuestra forma de vivir, de pensar, nuestros hábitos, costumbres y, por consecuencia, han surgido nuevas formas de habitar y de relacionarse.

Hemos evolucionado sobre diversos aspectos, pero con relación a muchos otros caminamos rumbo a un “sentido progresivo de deterioro”, principalmente cuando hablamos de las relaciones entre hombre y naturaleza y relaciones sociales. Los sistemas de capitalismo actuales (sociales, económicos, tecnológicos, medioambientales y ecológicos) de la cultura occidental, que se basan en las modernas economías de mercado de consumo contribuyen muchas veces para la pérdida de valores que las generaciones anteriores al proceso tecnológico solían tener. Diferentemente de los otros animales, el hombre no vive apenas en un hábitat natural, pero también cultural. El hombre es un ser cultural y la ciudad es su territorio por excelencia.

Así que en mediados del siglo XX surgió el concepto de Sostenibilidad, un concepto sistémico relacionado a los aspectos sociales, culturales y ambientales de la sociedad humana. Se propone un medio de configuración de las actividades humanas donde la sociedad, sus miembros y su economía puedan satisfacer sus necesidades y expresar su potencial en el presente, preservando la biodiversidad y los ecosistemas naturales, planeando y actuando de forma eficiente para el mantenimiento de estes sistemas. Se supone que para ser sostenible, una actuación deba atender a cuatro requisitos principales: ser ecológicamente correcto, económicamente viable, socialmente justo y culturalmente acepto. Este concepto es un medio de configurar la civilización y las actividades humanas de una forma que sus miembros y sus economías puedan rellenar sus necesidades presentes y por otro lado preservar la biodiversidad y el medioambiente natural, planeando y actuando de forma que alcance mayor eficiencia de sus ideales, con menores gastos naturales. Un concepto que al principio parece muy sencillo, pero que implica el envolvimiento de diversas disciplinas y principalmente de los seres humanos.

Hoy en día todos hablamos del  “desarrollo sostenible”, principalmente después de la Agenda 21, que adoptó este  término como lema para las actuaciones humanas del futuro.  La simplicidad dada al término acabó por esconder su real ambigüedad y complejidad. Así que hoy  existe el turismo sostenible, patrimonio sostenible, arquitectura sostenible, sostenibilidad empresarial, sostenibilidad en sistemas de producción (de lo que sea), materiales sostenibles, políticas sostenibles, etc. Para intentar verdaderamente conceptuar la sostenibilidad se debe, primeramente, olvidar la idea de crecimiento que tenemos y pensar que ella no será fruto del desarrollo económico aislado, pero de un conjunto de factores incluyendo también desarrollo social y ambiental, a través de cambios de mentalidades, conectando todos los aspectos y sus complejidades. Es una tarea difícil pues economía, medio ambiente y sociedad poseen demasiados ramos complejos y abstractos, haciendo el concepto aún más difícil de definir. Según Edgar Moris, desarrollo económico es un mito global de la industria del bien estar y del crecimiento económico. Es el motor necesario y suficiente de todos los desarrollos sociales, psíquicos y morales, pero ignora los problemas humanos de identidad, comunidad, solidariedad, cultura, sendo por lo tanto, subdesarrollado.

El debate sobre el concepto de sostenibilidad no presenta divergencias solamente en contenido y forma. Muchos investigadores apuntan elementos de convergencia en el concepto de sostenibilidad por medio de la cuestión social, ambiental y económica, pero son pocos los que añaden a la discusión la dimensión del espacio intra urbano como elemento de análisis, o cuando lo hacen, le atribuyen a un papel secundario. “Sin embargo, en cuanto hablamos de asentamiento humano, con características urbanas, el espacio se configura como un punto de convergencia de los conceptos, sea por el impacto de su tamaño y complejidades en la economía, sea por los procesos de segregación, de ineficiencia hídrica o en las redes de interacción social decurrentes de su morfología y topología”. (EKINS, 2000)

La Revolución Industrial no fue planificada, pero no por ello carece razón de ser. En resumidas cuentas, fue una revolución económica, provocada por el deseo de adquisición de capital. Hasta que nuestras ciudades no empiecen a dar respuestas a las cuestiones medioambientales a través de los productores del espacio y sus usuarios y que sean considerados otros aspectos que no solamente los económicos, no veremos resultados positivos y los excesos cometidos desde el siglo XIX continuaran a ser percibidos.

Cuando tratamos de países menos desarrollados, del Sur, los llamados del “Tercer Mundo”, los conceptos y métodos de intervención en medios urbanos son distintos de los realizados en países con la economía más rica y estable. La condición actual de dichos países es caracterizada por la creciente concentración poblacional en las áreas urbanas, aumentando la demanda habitacional y la presión sobre las redes de infraestructuras básicas existentes, además de la escasez de recursos, altas tasas de insalubridad y descontrole de ocupación irregulares, baja calidad de vida y de viviendas. Añadido a esto, el hecho de la expansión de las ciudades, sin delimitación del territorio, incentivada por las políticas públicas de viviendas periféricas, lo que disminuye las áreas circundantes para la agricultura y reservas contribuyendo aun más para el éxodo rural. Los gobiernos locales, en muchos casos, intentado amenizar los problemas inmediatos de la población toman decisiones equivocadas, adoptando soluciones ambientalmente condenables, sea por falta de voluntad política, de programas apropiados o mismo de recursos financieros.

Las grandes ciudades muchas veces son sinónimos de caos y del crecimiento desordenado. Asociado a esta visión está el espacio público, identificado como sitio de desordenes, violencia y degradación física y ambiental. Frente a esta realidad, es necesario repensar los contenidos tecnológicos y prácticos del urbanismo como instrumento que da a la ciudad cualidad y forma, y que también es parte responsable en la construcción de las relaciones humanas y de sociabilidad ¿Cómo abordar la sostenibilidad urbana en espacios como estes, ya consolidados y con tantos problemas?

El creciente proceso de descalificación y degradación de áreas urbanas es un indicador de como los condicionantes formales de producción de la ciudad no son eficaces para la viabilidad ambiental y del desarrollo urbano.  Las comunidades más pobres desproveídas del urbanismo formal son olvidadas por muchos gobiernos, que sin recursos financieros actúan intensamente sobre el medio ambiente agravando el proceso continuo de desfiguración de los mismos.

Sabemos que la segmentación espacial en las ciudades no es un hecho actual. Tanto las ciudades del mundo antiguo cuanto las ciudades medievales y las del mercantilismo eran segregadas espacialmente. El problema está en las escalas y en las condiciones en que estas segregaciones se desarrollan. Las comunidades más carentes habitan áreas degradadas e “independiente del saber de los técnicos han producido espacios en áreas de elevada sensibilidad ambiental, alterando la morfología de las ciudades planeadas, de modo a adaptar los espacios a su modus vivendi, les otorgando valores y especialidades determinantes de las redes de la interacción social”. (ROMERO, 2004)

Aún antes del Informe de Brundtland, pero principalmente después de la Cumbre de la Tierra, en 1992, hubo algunos cambios de inflexiones en el abordaje del urbanismo o reformas urbanas, principalmente en los grandes centros urbanos. Tras la Segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos – Habitat II realizada en Istambul en 1996, fue finalmente consolidado un plan internacional de acciones centrado en la búsqueda del desarrollo social y de la irradiación de la pobreza.

Las ciudades empezaron a ser observadas en su totalidad y la tomada de decisiones con relación a las reurbanizaciones paso a llevar en cuenta áreas antes olvidadas por las políticas urbanas, que antes eran problemas a ser evitados y no resueltos. La idea es que la ciudad que está en constante crecimiento y movimiento sea administrada en su totalidad. Los procesos sociales responsables por estes hechos deben ser estudiados y no ignorados.

Este trabajo tiene como objetivo la presentación de un programa urbano realizado en la ciudad del Rio de Janeiro, llamado Favela-Bairro, y un breve análisis de su “sostenibilidad”. No por coincidencia, la fecha de nacimiento de dicho proyecto es del año de 1993, un año después de la Cumbre realizada en la misma ciudad. El Programa Favela-Bairro es parte integrante de la Política habitacional del Ayuntamiento de la Ciudad y parte del Programa de Urbanización de Asentamientos Populares. Cuenta con inversiones del Ayuntamiento, del Banco Interamericano de Desarrollo, de la Caja Económica Federal y aún de la Unión Europea. No es el único conocido en Brasil pero quizás fue el pionero. Hay el programa Guarapiranga y Lote Legal en la ciudad de São Paulo y el proyecto Novos Alagados, en Salvador, entre otros. La base de todos los programas es integrar la favela al tejido urbano y social de la ciudad edificada, promoviendo intervenciones físicas articuladas con programas sociales, de generación de trabajo y renta, buscando generar cambios de calidad de vida en las comunidades sin comprometer la identidad y cultura de las mismas, evitando la remoción compulsoria de las ocupaciones inadecuadas que visaban simplemente la erradicación de los asentamientos precarios, sin resolver verdaderamente el problema. Como resultado estas áreas, antes marginadas, ahora son integradas a la ciudad en forma de nuevos barrios.

Para comprender un poco de la realidad de la ocupación territorial y de la organización de la sociedad de la ciudad del Rio de Janeiro será introducido un histórico sobre los orígenes de las favelas en Rio, que en realidad no difiere mucho de la manera como se empieza cualquier urbanización irregular. Será también presentado el programa y algunos ejemplos de proyectos realizados. Por fin, un breve análisis sobre la sostenibilidad llevando en consideración los conceptos estudiados y evaluando la articulación de la producción espacial con la social, a ver se la ciudad que realmente se genera del Favela-Barrio realmente cumple con sus promesas de un proyecto sostenible y más igualitario. Desde luego el futuro de la Tierra depende de cómo estas soluciones urbanísticas van a ser desarrolladas y en sus éxitos o fracasos.