El vivir en ciudades en las películas de Jacques Tati
Análisis de "Mi Tío" y "Playtime"

 

Programa de Doctorado: Arquitectura, Patrimonio y Medio Ambiente: investigación, reflexión y acción
Curso: De la destrucción y el gozo en la arquitectura
(José Joaquín Parra Bañón)

Glenda Dimuro

 
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El cine mantiene una relación muy estrecha con las ciudades desde su surgimiento. Quizá por estar fijando su carácter como primera forma de arte industrial en la misma época en que las ciudades empezaban su proceso de modernización. A lo mejor era una forma de entretenimiento de los espectadores urbanos. El hecho es que el cine se apropió de esta relación y insirió la escena urbana y el “vivir en las ciudades” en sus producciones. Se tornó el grande espejo de la metrópoli del siglo XX, mostrada al mundo a través de la nueva invención de la imagen en movimiento.

Desde los hermanos Lumiére, pasando por los primeros estudios estadounidenses hasta los días actuales, el papel del paisaje urbano es determinante en las pantallas del cine. El paisaje y la representación de las ciudades es el elemento intrínseco a la narrativa cinematográfica. Es a través de ellos que el medio urbano es reconocido y codificado por el espectador. El cine actúa como un mostrador de la problemática urbana, poseyendo como telón, por supuesto, las ciudades.

De acuerdo con Leonaro Name “el paisaje cinematográfico no es un lugar neutro para el entretenimiento o para la documentación objetiva, mucho menos es un espejo del real, pero es una fuerte creación cultural y ideológica donde los significados sobre los lugares y la sociedad son producidos, legitimados y oscurecidos”.
La arquitectura de las ciudades en el cine transmite el espirito de una época y de un sitio. Muchas veces se transporta para el futuro, desempeñando un papel fundamental en la ligación entre el tiempo, el espacio y el hombre, sirviendo como metáfora, rescate, anticipación y contextualización.

Las imágenes en el cine son manipulaciones donde los factores sociales, políticos y económicos están ligados a las representaciones de la ciudad. Estas representaciones pueden ser imaginarias o realistas, creando nuevas versiones del mundo, un mundo de apariencias, del falso, del verdadero, jugándose con sueños, ideales, frustraciones y realidades. Son una mirada simbólica de la ciudad, un escenario, un espacio de cambios, oportunidades, libertad, trabajando con valores morales y sociales, produciendo efectos concretos en la forma de se ver el mundo y interfiriendo muchas veces en la vida cotidiana de los habitantes.

Las representaciones de ciudades imaginarias pueden ser utópicas o distopicas, a través de espacios urbanos simulados. Las realistas, al menos que sean películas documentales, nos propone reflejar sobre los más distintos temas, permitiéndonos la ligación con lugares aún desconocidos, y eso nos influencia en la percepción del propio mundo y principalmente de nuestro entorno inmediato donde vivimos. Para Fábio Santos, “aunque el lenguaje cinematográfica sea descontextualizada, conceptuada y ideológicamente construida por el autor, está abierta a las distintas percepciones, entendimientos y imaginación del espectador y vinculada a su experiencia anterior”.
En el año de 1958, el directo Jacques Tati con la película Mi Tío y años más tarde en 1967, con Playtime, satiriza la interferencia provocada por las innovaciones de la modernidad sobre el cotidiano de la sociedad, haciendo una critica bien humorada y ni siempre negativa.